Hungría

Brassai, Capa, Gyenes, Kertész, Nicolas Muller, grandes fotógrafos, algunos incluso grande entre los más grandes, todos de origen magiar, todos tuvieron que emigrar de su país, ignoro todos los casos, pero creo probable que en más de un caso fuese huyendo buscando mayor libertad (o que no les matasen por ser judíos). El caso es que si descansaban en paz pensando en una Hungría democrática tras la caída del muro, estos días estarán removiéndose en sus tumbas.

En Hungría han dictado una ley por la cual, no se puede fotografiar a nadie en la calle sin su consentimiento expreso, no ya publicar, fotografiar. ¿Y si eres turista, no podrás hacer fotos? Porque es imposible hoy en día ir a un sitio y fotografiar algún sitio “típico” o de interés sin que aparezca alguien. ¿Deberás pedir permiso a todo el mundo? ¿Y los húngaros de mañana, se quedarán sin saber cómo son los de hoy, cómo son de verdad, sus gustos, sus modas sus actitudes, en un lugar público como es la calle?

¿Porqué nos empeñamos en ponerle puertas al campo? ¿Porqué en lugar de explotar y apoyarse en sus grandes fotógrafos hacen lo contrario, cercenan el saber? Nos puede parecer que Hungría nos queda lejos, pero no es cierto, nos queramos dar cuenta o no, estamos en eso mismo, aquí ya lo tenemos así legislado.  ¿Qué será lo siguiente que nos prohíban, mirar por que es vulnerar la intimidad del que miro? Ah!! claro, se me olvidaba, que los arriba mencionados y otros que exponen sus fotos en museos y galerías son/eran artistas y los demás aprietabotones. Siempre ha habido clases, incluso en las democracias.

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Salir a la calle

La pregunta a contestar es … ¿porqué?, ¿porqué salimos a la calle y fotografiamos extraños?. ¿Porqué pasamos en algunos momentos un mal rato, y sin embargo, no podemos dejar de hacerlo?

La respuesta es …, las respuestas son …  No creo que sea una única, no en mi caso. Puedo empezar argumentando que me gusta ver a la gente a mi alrededor y guardar un recuerdo de lo que veo. Me gusta la idea de que cada foto que hago, es una rodajita de tiempo, de presente inalterable, que ya es pasado, que podré rememorar siempre que quiera, que puede que cuente algo a alguien en un futuro. Supongo que es la máquina del tiempo más perfecta de la que disponemos.

Sin embargo, cuando descargas las fotos, las editas, la mayoría de ellas no son lo que querías, no te acaba de convencer y hace que quieras salir de nuevo en su busca.  Pero a veces, hay alguna que no es perfecta pero no te desagrada, te hace sentir algo especial, se aproxima a lo que quieres, y hace que tengas ganas de volver a salir a fotografiar otra vez. En fin, así es, al menos para mi.

Me gusta esa mezcla de miedo y placer cuando estás en la calle fotografiando. Sinceramente creo que los que hacemos streetphoto no hacemos absoluta nada malo, nada reprochable, y sin embargo …, la más de las veces tenemos que ir de furtivos, unas veces por interés propio del fotógrafo y otras por miedo a la reacción del fotografiado.

Pero bueno, de esto pienso hablar en otra entrada, otro día.

Ahora lo realmente importante, la foto

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